Cada día afrontamos nuevos retos pero como diría Machado «Se hace camino al andar»

Que ni la duda o el miedo te detengan,

que tu mente vuele ágil como el águila,

pendiendo de la cuerda del rápel

mientras respiras libertad.

Te deslizas como la corriente del río

que se adapta al camino,

Compartes los tesoros conseguidos

siguiendo las «Estelas en la mar»… … …

sábado, 13 de junio de 2015

La creatividad a los 70

Manuela Carmena está a punto de convertirse en la Alcaldesa de Madrid. Diversos medios de comunicación se han hecho eco de la noticia a nivel nacional e internacional, «The veteran human rights activist at the helm of Ahora Madrid ….. might be able to govern the city if she can form a coalition with the Socialist party» (The Guardian)  «Manuela Carmena es una de las figuras de las fuerzas emergentes y posible próxima alcaldesa de Madrid» (BBC). Ciertas alusiones como «Prestigiosa jurista jubilada se convierte de la noche a la mañana en un icono»  o «Carmena le ha llevado poco más de un mes, lo que a Ada Colau le ha llevado años» (Diario Público), suenan a algo milagroso o a un juego de prestidigitación, pero no le hacen justicia, porque a Manuela Carmena le ha llevado toda una vida de experiencia y sabiduría acumulada, conseguir las habilidades sociales necesarias y alcanzar el prestigio del que goza. Otra cuestión es que quien conoce a Manuela haya sabido elevar su motivación al punto de ebullición necesario, para aceptar un reto tan importante como el de ser alcaldesa  y que un electorado expectante e inteligente haya sido capaz de captar lo que Manuela representa, en cuanto ha sido expuesto.

Tampoco se merece otras calificaciones que la hacen aparecer como  alguien que experimenta un proceso  de metamorfosis  «La vertiginosa mutación de la docta abuelita en ese símbolo del cambio» (Diario Público). Manuela   no es la libélula que se desprende de su envoltorio y de pronto aparece distinta, Manuela ha sido siempre así de auténtica.

Es enormemente  simplista pensar que «Su gran mérito ha estado, posiblemente, en haber sido capaz de manifestar lo que le ha dado la gana sin decir ninguna tontería». Su discurso no es improvisado ni nuevo, es fruto de la reflexión y la coherencia y responde a un estilo claro y concreto, para ser fácilmente  entendible,  en el que no cabe decir tonterías; pensar que eso pudiera ser posible sería un insulto a su inteligencia.

Manuela Carmena es una mujer que se ha forjado a sí misma en cada momento vivido, con constancia, con esfuerzo, de manera ordenada,  y sobre todo con una visión inteligente, que le ha hecho capaz de anticiparse a los momentos más decisivos de la historia y estar en el lugar preciso en el momento oportuno. Manuela Carmena puntúa muy alto en inteligencia emocional y se merece muchos premios, pero el que yo le otorgaría sería el de la creatividad.

De su capacidad intelectual da fe su trayectoria profesional, hoy profusamente difundida, como haber sido vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ); cofundadora de Jueces para la Democracia; o haber asesorado al Gobierno Vasco en materia de reconocimiento y atención a las víctimas de abusos policiales en 2011.

Pero lo realmente interesante de Manuela Carmena es que  en su mensaje, expresado en un estilo directo capaz de llegar a la gente, destacan  dos aspectos importantes,  por un lado el respeto y defensa de la dignidad de la persona y por otro, el interés por que las instituciones en general, y las condiciones de vida en particular,  cambien a mejor, y este mensaje ha sido constante a lo largo de toda su trayectoria. 

En múltiples ocasiones se ha referido a las condiciones de las cárceles, en las que en su opinión se falla en «La humanidad y en tratar a los presos como seres humanos que son objeto de dignidad y de derechos humanos», aunque reconoce que existen aspectos positivos «Unas buenas instalaciones y excelentes profesionales». En esta línea Manuela Carmena interviene en los documentales producidos por RTVE  «Mujeres para un siglo» (2004), concretamente  en el dedicado a Victoria Kent, la primera mujer abogado de España y Directora General de Prisiones y explica cómo sin esta jurista las cárceles no hubieran sido lo que son ahora. Permisos, régimen abierto y una concepción humanista, fueron las líneas trazadas por Victoria Kent  y que Manuela suscribe. Y va más lejos, en su opinión, no tiene sentido mantener a tanta gente en las prisiones.

Su actividad en este campo cruza fronteras, puesto que entre 2007 y 2009  fue relatora de Derechos Humanos y presidenta del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU. Entre otros países viaja a Guinea Ecuatorial, junto con  Soledad Villagra de Biedermann, donde el grupo se entrevista con aproximadamente 200 detenidos en diferentes centros de privación de libertad. 

Su confianza en el proceso de reinserción  de las personas no es nueva, en 1989 siendo Juez de Vigilancia Penitenciaria, ante la pregunta sobre si le temblaría la mano si tuviera que firmar la libertad de un implicado en la Matanza de Atocha, la respuesta no se hizo esperar «Pues no. Sentiría la satisfacción de que quien cometió un delito de esas características se hubiera convertido en alguien incapaz de repetirlo». 

Su interés por que las instituciones funcionen mejor se hace patente en la denuncia de cosas concretas, por ejemplo,  en 1984 en un artículo a propósito de las tasas judiciales indebidamente cobradas, argumenta sobre la trascendencia de reformar la justicia «La necesidad de la reforma en la Administración de justicia es obvia, pero no hay que olvidar que cualquier legislación positiva y progresista puede ser ineficaz mientras no se aborde la sistemática costumbre de incumplimiento legislativo a la que esta Administración está acostumbrada»  y  afirmaba «si el legislador no sabe lo que pasa en las entrañas de la Administración, por mucho que redacte leyes bellas y justas éstas serán olvidadas en las páginas amarillas y aburridas del Aranzadi». 

Convencida de que todo o parte es susceptible de cambio, publica en 1997 «Crónica de un desorden: notas para reinventar la Justicia»  editorial Alianza; en 2000, siendo Vocal del Consejo del Poder Judicial, expone en un artículo,«La dilación de la justicia no es su único problema. Resulta, sin embargo, el más urgente, porque la dilación y en definitiva su ineficacia le restan legitimidad». Más recientemente,  en 2014, cuando no soñaba con dedicarse a la política, ve la luz su segundo libro «Por qué las cosas pueden ser diferentes: Reflexiones de una jueza» editorial Clave Intelectual, en el que de nuevo aborda las posibilidades de un cambio en el concepto de la Justicia.

Manuela se autodefine como «Jubilada en 2010 de la carrera judicial pero no como defensora de los derechos humanos» (Entrevista en Para Todos La 2 (28-2-2014)).  Insiste en la necesidad de  «Reinventar la Justicia» porque la ley está tan enredada que quien tiene más recursos tiene más posibilidades legales de defenderse mejor. Reinventar la justicia para Manuela forma parte de la gran aventura de cambiar el mundo. Si hay una aventura apasionante, es sin duda la aventura de cambiar el mundo para hacer un mundo mejor. 

Se lamenta sobre  las enormes limitaciones que tiene la vejez para volver a trabajar a pesar de la capacidad creativa extraordinaria que se tiene porque  lo que define como «los malos jinetes del apocalipsis, los jefes, la burocracia, el agobio», que siempre están en el trabajo, desaparecen y no se piensa que las vejez es una época de gran creatividad. Sin ninguna duda Manuela nos ha demostrado con hechos que su capacidad creativa es grande, y también lo es su motivación. Lo mismo desarrolla un juego de mesa, el «Play-tos» para que conozcamos de una forma divertida la justicia, que  abre una coqueta tienda de ropa para bebés en Malasaña, o publica un libro en el que difunde una concepción renovadora y factible de la justicia. 

Con este historial referirse a Manuela como «La abuela emprendedora que quiere ser alcaldesa» (El Economista),  aun no siendo peyorativo me parece que se queda muy corto. Y me sorprendo al constatar el sesgo que existe  en el periodismo dependiendo de quién sea el candidato o candidata. Pongamos por caso a Hilary Clinton. 

Cuando se presente a las elecciones el próximo año habrá cumplido 68 años, los medios comentan, «A Hillary se le ha esperado meses, quizá años. Ya ha llegado. La espera se ha acabado, 2016 ya tiene a su primer candidato demócrata…….En Wellesley la universidad donde dio sus primeros pasos en la política, la candidata demócrata es una figura venerada: una líder para los libros de historia» (El País). 

En el Caso de Tabaré Vázquez, 75 años, The Guardian, o la BBC resaltan que en el que será su segundo mandato continuará con las políticas sociales puestas en marcha en el país (por él mismo y Pepe Múgica de 80 años que le ha precedido). Otros lo adornan más «Quienes conocen a Tabaré Vázquez aseguran que es capaz de fusilar con una sonrisa. Que sabe manejar la botonera del poder» . 

Es Posible que Manuela se haya librado de ciertos «Malos jinetes del Apocalipsis» pero en el camino se está encontrado con otros, supongo que ya los estaba esperando. Eso es lo que pienso cuando leo a Juan Carlos Escudier en Diario Público «Esta mujer será alcaldesa o no será nada, porque no se puede obligar a un verso suelto a desatender a sus nietos y a sus plantas para diluirse en la prosa arisca de una vulgar concejalía» 

No entiendo a Juan Carlos. Es posible que la percepción subjetiva de la prosa arisca de una concejalía a la que Juan Carlos califica de vulgar, nada tenga que ver con la de Manuela Carmena, también subjetiva, que ella define como «La gran aventura de cambiar el mundo», y que ha decidido intentarlo porque cree que las cosas deben y pueden ser de otra manera en Madrid. De lo que estoy segura es de que Manuela no se quedará en casa regando geranios. ¡Animo Manuela hasta siempre!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario