Cada día afrontamos nuevos retos pero como diría Machado «Se hace camino al andar»

Que ni la duda o el miedo te detengan,

que tu mente vuele ágil como el águila,

pendiendo de la cuerda del rápel

mientras respiras libertad.

Te deslizas como la corriente del río

que se adapta al camino,

Compartes los tesoros conseguidos

siguiendo las «Estelas en la mar»… … …

viernes, 20 de marzo de 2015

¿CI o Inteligencia Emocional'


En las últimas décadas se ha considerado que un niño era inteligente cuando poseía un elevado CI, lo cual se justificaba por la relación positiva hallada entre el CI de los alumnos y su rendimiento académico, rebosante de notas brillantes.

No obstante esta cuestión no ha gozado de un consenso unánime y la polémica sobre qué es la inteligencia y cómo medirla viene de lejos, ya en diciembre de 1994 se publicó en la revista Wall Street Journal una declaración de 25 puntos básicos sobre el estudio científico de la inteligencia, suscrita por 52 científicos de distintos países, con objeto de corregir los equívocos presentados en los medios de comunicación; en uno de los puntos leemos  “…un alto CI no garantiza el éxito en la vida y un bajo CI no garantiza el fracaso..”

Como indica Fernández Berrocal, “…. con frecuencia observamos  que esa inteligencia académica no correlaciona positivamente con éxito profesional. Los abogados que ganan más casos, los médicos más prestigiosos y visitados…… no son necesariamente los más “inteligentes” de su promoción…”.

En este sentido podríamos preguntarnos por quien es un referente científico mundial  de nuestro país, Santiago Ramón y Cajal, de quien Miguel Dolç escribió en 1952:

“…El bachillerato de Santiago Felipe Ramón y Cajal es una lucha incesante, permítaseme la expresión, contra las temidas calabazas; fue el estudiante típicamente no estudioso, vago, díscolo, cargante, pesadilla de padres, maestros y patronas. Y desde esta base tan dudosa e inestable ascendió al pináculo de la gloria científica hasta arrebatar en 1906, a sus 54 años, el Premio Nóbel de Medicina…”

O incluso cabría interesarse por las calificaciones que obtuvo en el Colegio Rosalía Mera, por quien siento una gran admiración, que nace en A Coruña en 1944 y comienza a trabajar de costurera en 1955. En 2013 es considerada por la revista Forbes la mujer más rica de España.

Por otra parte, el  CI de las personas que pretende ser una medida de la inteligencia, tampoco contribuye a su equilibrio emocional ni a su salud mental, sino que pudieran ser ciertas habilidades emocionales las que favorecen el ajuste social y relacional.

En este contexto nos estaríamos refiriendo al concepto de Inteligencia Emocional, definida por Mayer y Salovey como como la habilidad para percibir, valorar y expresar las emociones adecuadamente y adaptativamente; la habilidad para comprender las emociones; el uso de los recursos emocionales; y la habilidad para regular las emociones en uno mismo y en los demás. Fundamentalmente lo que argumentan estos autores es que el estudio de la inteligencia humana que tradicionalmente se ha ocupado de los aspectos cognitivos e intelectuales, debe resaltar la importancia del uso y gestión de lo emocional y social.

La inteligencia emocional, como habilidad, no se puede entender tampoco como un rasgo de personalidad, ni como una teoría más sobre cómo funcionan las emociones, sino que es un desarrollo sobre cómo hacerlas  más rentables y que nos ayuden a adaptarnos.

Para la adecuada regulación emocional es imprescindible la comprensión emocional, para lo cual es necesaria la percepción de las emociones; no obstante la sóla existencia de una buena percepción  no es garantía de que se produzca la adecuada regulación y comprensión, personas con buena percepción pueden carecer de habilidades para comprender y regular las emociones.

Lo más importante en la adquisición de emociones inteligentes, es que su aprendizaje depende de la práctica, el entrenamiento y su perfeccionamiento. En su enseñanza cuenta poco la instrucción verbal. Ante una reacción emocional desadaptativa de poco sirve el sermón o la amenaza verbal.

En un contexto global, para que todos fuésemos más felices, sería importante que en todos los estamentos sociales el posible termómetro que midiera la dosis de inteligencia emocional subiera unos cuantos grados.....


 
Santiago Ramón y Cajal
 (Tomado de Centro Cultural Ramón y Cajal Valpalmas Zaragoza)

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