Cada día afrontamos nuevos retos pero como diría Machado «Se hace camino al andar»

Que ni la duda o el miedo te detengan,

que tu mente vuele ágil como el águila,

pendiendo de la cuerda del rápel

mientras respiras libertad.

Te deslizas como la corriente del río

que se adapta al camino,

Compartes los tesoros conseguidos

siguiendo las «Estelas en la mar»… … …

martes, 21 de abril de 2015

La Felicidad




Hay que ver cuantas horas han sido invertidas a través de la historia en teorizar cómo  ser felices; filósofos, escritores, humoristas…, etc. han aportado interesantes conclusiones. Los medios utilizados han variado según la época: ensayos, novela, cine, teatro, música... y aunque la lista de los que han creído haber encontrado una fórmula que al menos se aproxime a cómo lograrlo es interminable, todavía seguimos buscando.

En el Quijote encontramos el deseo permanente del hidalgo de ir tras la felicidad que a veces sí consigue




“..La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo..”, pero esta dicha pronto se torna en desgracia cuando en una de sus andanzas cae Rocinante “…y  fue rodando su amo una buena pieza por el campo, y queriéndose levantar, jamás pudo: tal embarazo le causaba la lanza, espuelas y celada, con el peso de las antiguas armas….”

Quizás es que no existe como la imaginamos, por eso escritores como Pérez Reverte recomienda educar a los jóvenes “...no para ese mundo nuevo y maravilloso que nunca va a existir y que cuando se enfrenten a él se les caiga todo el castillo de naipes, sino para decirles que siempre hay un iceberg delante del Titanic, que siempre hay un tsunami en la playa paradisíaca. Educarlos para eso: para sobrevivir, para soportar, para no ser excesivamente infelices.

Y por qué no verlo con cierto sentido del humor al estilo “Groucho Marx” que con aire solemne dice:



“… Hijo mío la felicidad está hecha de pequeñas cosas.
Un pequeño yate
Una pequeña mansión
Una pequeña fortuna….”

Aunque no seamos todo lo felices que evidentemente nos merecemos, al menos, sí está a nuestro alcance adoptar cierto sentido del humor y reírnos a ratos, incluso de nuestros propios defectos, es cuestión de practicar.

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