Cada día afrontamos nuevos retos pero como diría Machado «Se hace camino al andar»

Que ni la duda o el miedo te detengan,

que tu mente vuele ágil como el águila,

pendiendo de la cuerda del rápel

mientras respiras libertad.

Te deslizas como la corriente del río

que se adapta al camino,

Compartes los tesoros conseguidos

siguiendo las «Estelas en la mar»… … …

viernes, 24 de abril de 2015

Un Pueblo que no lee no tiene futuro.









No es esta una frase novedosa,  pero la considero muy oportuna en el  día del libro, y aunque antigua, hoy es de plena actualidad.


 La idea de que una sociedad que descuida la educación no progresa hace ya dos siglos que comenzó a contemplarse en las leyes de nuestro país. La Constitución de Cádiz de 1812 estableció en su artículo 366 “En todos los pueblos se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar……”


 La intención de la ley era buena, pero la realidad nos dice algo muy distinto. La diferencia entre áreas rurales o urbanas y entre unas y otras poblaciones siguió siendo brutal, por ejemplo, el censo de Morón de la Frontera (Sevilla), lugar donde se produce una de las más importantes revueltas campesinas en 1857, indica que en 1860 había casi un 90% de analfabetos absolutos.


 Afortunadamente esto es historia, pero realmente ¿Se lee mucho en nuestro país?.  Los hábitos de lectura según datos publicados por el Centro de Investigación Sociológica (CIS), en enero de 2015 revelan que el 35% de los encuestados no lee “casi nunca” o directamente “nunca”. Y ante la pregunta  de  ¿por qué más de uno de cada tres españoles apenas abre un libro? La respuesta principal  y probablemente la más espontánea: un 42% asegura que no le gusta o no le interesa.


Respecto a los hábitos de compras, a lo largo del último año, la mitad de los encuestados no ha comprado ni un libro, lo cual había sido confirmado por la  Federación de Gremios de Editores que informa  que la recaudación ha retrocedido a niveles de 1994.


Podríamos todavía ser optimistas y pensar que hoy hay más bibliotecas y no necesitamos comprar los libros; o que se está generalizando el formato electrónico que es más asequible, pues bien, nada de esto es cierto. Según la misma encuesta, un 70% no ha ido a una biblioteca y respecto a que el formato digital se esté imponiendo, cuatro de cada cinco lectores (79,7%) prefieren el formato físico, y un solo 11,1% se decanta por el digital.


En mi opinión, que es más intuitiva que razonada, creo que los jóvenes leen y escriben menos. Probablemente en la escuela se trabaja superficialmente la motivación, la comprensión y la expresión y no se crean lectores porque para ello no basta con dominar el código de la lengua escrita.


Si hiciéramos una encuesta a los jóvenes y preguntáramos qué saben del premio Miguel de Cervantes y del escritor que lo ha recibido este año ¿qué nos responderían?. Y no digo nada si la encuesta la dirigiéramos a adultos.


 En general, no escogemos los libros porque tengamos un gusto definido sino en función de la propaganda desarrollada a través de distintos medios, o quizás el gusto nos lo imponen los propios medios, por ejemplo,  el libro La ladrona de libros de Markus Zusak que narra las aventuras de una niña de 9 años, fue publicado hace nueve años, pero su popularidad y por tanto las ventas no han sido exitosas hasta que ha sido adaptado al cine a finales del año 2013.


Gabriel García Márquez, entendió que la historia contada debía motivar al lector y se esforzó al máximo para hacer atractiva la lectura, tanto que en su familia llegó a escatimarse la comida para poder comprar folios en los que escribir…..y lo que es peor, una vez que terminó su obra cumbre no pudo permitirse  enviar el tomo completo al editor en Buenos Aires porque “Cien años de soledad”, quinientas cuartillas a máquina a doble espacio pesaban mucho…. Y el gasto del correo, 82 pesos, superaba la cantidad de que disponía, 53. Envió solo la mitad y la otra mitad tuvo que esperar a ser enviada hasta que la imaginación y creatividad dieron con la solución para conseguir los pesos restantes: empeñar objetos como un calentador y una batidora.


Un entusiasta lector de Gabriel García Márquez, a quien califica de “sembrador de lectores”,  cuenta su experiencia “. ...Después de la secundaria, en mi siguiente ciclo escolar, me dejaron leer una obra de un autor para mí absolutamente desconocido. Aunque debo decir que prácticamente todos lo eran, porque fuera de los libros de texto en mi hogar no había esos objetos …  Leí  Relato  de un náufrago conforme al deseo de Gabriel García Márquez, en la completa ignorancia sobre quién lo había escrito, porque su nombre carecía de total relevancia para mí .… . Inicié la lectura por obligación, pero casi en el primer párrafo tuve un arrebatamiento. Leí sin parar; quería saber cómo terminaría la increíble aventura del marinero Luis Alejandro Velasco, quien sobrevivió al naufragio y estuvo a la deriva en una balsa 10 días sin comer ni beber. Lo paradójico es que ese náufrago, más bien el para mí desconocido que escribió esa odisea, me llevó a la tierra firme de la lectura  …..". (www.teleSURtv.net)


 El peso (físico) de esas cuartillas fue como una premonición del peso o impacto que tendría su creación literaria en millones de personas no solo hispanohablantes sino de cualquier otra lengua.


El autor de la leyenda de los Buendía y Macondo y de tantas otras más, logró mucho más que muchas campañas que tratan de promocionar  la lectura;  el uso de las palabras, muchas de ellas nunca antes escuchadas, ha maravillado a quienes se han tropezado con ellas y conocido su significado y sobre todo, hoy es  un  personaje mítico, porque todos los latinoamericanos se sienten representados en sus obras.


 Sabemos que los españoles leemos menos que los europeos; la media europea, se sitúa en torno al 70% y en  Francia, nuestro país vecino,  estudios revelan que el 85% de los franceses se declara lector;mientras que en Finlandia son el 90%. Pero esto no fue siempre así, por el contrario en el pasado el índice de lectores era mayor en España que en Europa; en el Siglo XVII Ávila registra el índice más alto de personas que saben leer (52,4% cristianos, 64,3% moriscos),  y según García de Enterría,  es a partir de los siglos XVIII y XIX cuando este desequilibrio se invierte. Es posible que dentro de unas décadas podamos decir, en España gracias a la riqueza literaria que atesoramos  y a las estrategias desarrolladas, se ha recuperado el gusto por la lectura y  los índices superan el 90%.

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